Cineuá - Tu revista de cine

Caracremada: Molinos de alta tensión

Información

Título original: Caracremada
Director: Lluís Galter
Año: 2010
Reparto: Lluís Soler, Domènec Bautista, Aina Calpe, Andreu Carandell, Carles Garcia, Sebastián Cabello, José Miguel Sánchez, Joan Muntal

Detalles

El artículo fue publicado el 12 de Diciembre de 2010. Guardado en Actualidad. Etiquetas: , , .

Posiblemente no coincidiría con el tono sobrio, pero si Cervantes hubiese creado al Quijote en 2010 es probable que estuviéramos ante un personaje similar al de Caracremada: un maquis que persiste en su causa aun habiendo sido esta abandonada por el resto de sus camaradas. El Quijote era un ser anacrónico que se mostraba insistente en dar por válida su visión del mundo. Así pues, Dulcinea era una bella damisela (nada más lejos de la verdad de acuerdo con Sancho) y aquellos famosos molinos de las tierras castellanas eran gigantes a los que vencer. Caracremada no es un loco, como se ha dicho del Quijote, pero sí está convencido de su causa y se mantiene fiel a sus ideales, aquellos que fueron y ya no son. En esa perseverancia pétrea, ambos personajes vagan por parajes de naturaleza luchando por seguir siendo quienes creen que son, aunque el exterior se empeñe en avisarles de que sus tiempos (los de los maquis o los de las historias de caballería) ya hace tiempo que dejaron de existir. De esta forma, en las significativas torres de alta tensión a las que se enfrenta Caracremada durante más de diez años, podemos reconocer a los molinos quijotescos, pues ambos actúan como símbolo de aquello contra lo que luchan nuestros protagonismos: el franquismo y el realismo, o la batalla contra una realidad en la que no se reconocen.

Decía antes que, de haberse ocupado Cervantes de recrear la historia de Caracremada, posiblemente no hubiese coincidido en el tono de Lluís Galter. Posiblemente el escritor habría tratado de incluir cierto humor en la historia, o cierto aligeramiento de cara a acercarse a su público, del que siempre fue consciente. Galter, en cambio, se ofusca en observar la historia en formato científico, a través de un microscopio en el que el día a día de Ramon Vila Capdevila es prácticamente lo único que presenciamos. Aunque quizás Cervantes hubiese congeniado mejor con la jocosidad de un Albert Serra, vale decir que la aproximación de Galter a la persona de Caracremada obedece al respeto que despiertan los personajes reales e históricos. En el metraje se aprecia la admiración por el maquis, por su vehemencia y su convencimiento; por su fidelidad a una causa y por su aclimatación a los bosques de la Cataluña central que le hizo de hogar durante tanto tiempo.

Tratándose de una opera prima es necesario remarcar lo que tantos otros han dicho de Caracremada (Lluís Galter, 2010). En efecto, es una película valiente, consciente y pensada. Su director demuestra un gran valor al desproteger una trama de thriller histórico dejándola en un esqueleto sin piel que lo recubra. Las amplias elipsis temporales y la falta de acción en el metraje acucian la impaciencia del espectador menos acostumbrado a la contemplación; sin embargo, cabe agradecer que Galter haya llevado a sus últimas consecuencias un planteamiento basado en la experiencia de Ramon Vila Capdevila en la montaña, sin decorar en exceso el contexto histórico y sin aleccionar sobre buenos y malos. Caracremada habla de Caracremada, de cómo fueron sus últimos años y de cómo un hombre puede ser consecuente con su forma de pensar hasta las últimas consecuencias. Algo que se puede decir del propio Galter en su debut cinematográfico, del que se percibe fácilmente la larga sombra de su licenciatura en comunicación en la Universidad Pompeu Fabra. Silencio, la imagen habla.

 

Los comentarios están cerrados.