Sitges 2016: The Neon Demon (Nicolas Winding Refn)

Los caníbales: The Neon Demon (íd., Nicolas Winding Refn, 2016)

Una de las películas más esperadas de Sitges 2016, para algunos la más sorprendente del festival pese a venir de un cineasta con un estilo tan reconocible como Nicolas Winding Refn, para otros un bello (o ni eso) cascarón, una cinta vacía de uno de los directores más pagados de sí mismo del panorama actual. El primer visionado del film en Sitges nos dejó intrigados, por su lento ritmo, su fascinación por lo aparente y su rotundidad visual, con imágenes mucho más específicas (hasta en cierto sentido comedidas) de lo previsto, por lo que pudimos revisar la película apenas unos días después. Esta revisión motivó una serie de tuits en nuestra cuenta @Cineua acerca de cómo The Neon Demon no era únicamente una hipnótica experiencia estética, sino que en ella también había importantes ideas sobre el punto de vista, la relación entre observador y observado, todo lo que ello conlleva más allá de la mirada superficial, la postura del cineasta al respecto… De forma espontánea, se generó un frenético debate a ocho manos en el mismo hilo sobre la película, que creemos aporta muchas y muy diversas ideas interesantes sobre ella, por lo que procedemos a publicarlo aquí. Sin duda, es un ejercicio bastante más estimulante que un texto tradicional, en cuanto las ideas surgen rápidamente y se contraponen, permitiendo la convivencia y cruce de distintos discursos, tal como sucede en The Neon Demon.

En el debate participan Álex P. Lascort, redactor en revistas como Cine Maldito o CinemaadhocIgnasi Mena (a quien agradecemos enormemente la primera y farragosa recopilación de tuits), escritor y traductor en Penguin Random House y Profit Editorial, Óscar Brox, escritor y coeditor de la revista Détour, y nuestro Sergi Fabregat.


La revisión de The Neon Demon arroja sobre el film aspectos que la alejan de esa condición única otorgada de “experiencia estética vacía”.
Uno de los más destacados es hasta qué punto el espejo es el principal leitmotiv temático, formal y discursivo de The Neon Demon.

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Todo personaje en The Neon Demon tiene su reflejo, también el que representa la mirada sobre Jesse (Elle Fanning) en el film.

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Las miradas de los fotógrafos de The Neon Demon son estética contra moral, pero las del diseñador y el propietario del motel van más allá.
Mientras que el hombre del motel ansía violar a Jesse, el diseñador profesa por ella una admiración reverencial, en ella ve belleza real.
The Neon Demon trata, pues, de la moral de la mirada, de las actitudes que puede desencadenar la contemplación de la belleza.
No hay vacuidad en The Neon Demon, al contrario: en torno a Jesse se articula una compleja visión sobre el punto de vista y sus variables.
Esta voluntad poliédrica de The Neon Demon se traslada a ciertos momentos, quizá revelaciones, de exaltación geométrica y abstracta.

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Finalmente, importa preguntarse: ¿qué posición ocupa Refn en The Neon Demon y viceversa? Discutir esto supone el gran interés de la película.
Quizá puede ayudarnos a responder analizar los matices en la contemplación/exposición de Jesse en The Neon Demon.

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Álex P. Lascort (AL): Totalmente de acuerdo. Es que hay que ser muy manguta para decir que The Neon Demon es postureo inane estético.

Sergi Fabregat (SF): Por desgracia, en Sitges 2016 había quien lo decía en tono de crítica pero también quien reducía toda virtud de la película a eso.

AL: Es que ni una cosa ni otra. Hay que ser muy bueno para conseguir que en una película la forma sea el fondo y eso es The Neon Demon.

Ignasi Mena (IM): Si me permitís, también está la posibilidad de que alguien exija más de un film. Es tan explícita que resulta simplona.

AL: Es que para mí no es en absoluto explícita. Me refiero a q más allá d lo evidente hay capas y capas para investigar.

Óscar Brox (OB): A mí (si me permitís terciar), me recuerda a Saint Laurent (íd., Bertrand Bonello, 2014) en su forma de reflejar/articular mirada y belleza.

SF: Ostras, qué bien traído lo de Saint Laurent, ambas miran a un sujeto central desde múltiples perspectivas que dan la complejidad. Sin embargo, mientras que Saint Laurent es más Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941), The Neon Demon es más Hitchcock (entre muchas comillas).

OB: Fíjate que pensaba en esa escena de Saint Laurent en la que el modista viste/construye la belleza de la mujer interpretada por Valeria Bruni-Tedeschi. Que también es algo muy Hitchcock. Pero creo que el personaje más interesante, o más Refn, de The Neon Demon es el modista.

SF: Totalmente, en el pase en Sitges 2016 hubo risas en la escena en que el modista descubre a Jesse, cuando es muy emocionante. Porque esa mirada va mucho más allá de un estúpido babeo, es una relación muy propia de cineasta-intérprete.

OB: Y que, perfectamente, puede ser tan poderosa/abrasiva como la de Aldrich con Kim Novak en La leyenda de Lylah Clare (The Legend of Lylah Clare, Robert Aldrich, 1968). Esa tentativa de conquistar al otro que sólo se colma con la fascinación desde la distancia.

AL: A mí no sé por qué me llevó directamente a mundos tan dispares como el de Showgirls (íd., Paul Verhoeven, 1995) y el de Spring Breakers (íd., Harmony Korine, 2012). Esta última tiene que ver más con la hiperestilización estética en lo brillante para reflejar un mundo de oscuridad. De hecho veo The Neon Demon como una perversa sátira social enmascarada de cine de género.

SF: Tengo que ver Showgirls y revisar Spring Breakers para pronunciarme (esta última no lo veo muy claro por eso…). Quizá no lo veo porque The Neon Demon me parece más tragedia que sátira. Es un poco lo expuesto en el hilo inicial: la tragedia está en cómo la mirada llega a devorar la gracia.

IM: ¿Pero qué es esa “gracia” o “belleza” en The Neon Demon? En Valhalla Rising (íd., Nicolas Winding Refn, 2009) era fuerza, en Drive (íd., Nicolas Winding Refn, 2011) era misterio. ¿Existe de verdad?

AL: Sí, pero pervertida, demonizada. Es una belleza darwinista en cuanto devora o es devorada. El hype de nuestra era.

SF: Sí, esto liga con la aplicación de la ‘ley divina’ (la del Antiguo Testamento) en Only God Forgives (íd., Nicolas Winding Refn, 2013).

IM: Es que todo lo que decís me parece que Refn lo ve “natural” y no “ideológico”.

OB: Lo ve, esa es la clave. Cada plano lo respira (en Only God Forgives de manera más lograda, diría).

SF: Sí, de hecho en The Neon Demon se da esa batalla entre lo salvaje y lo elevado (el propietario del motel vs el modista). Más que los fotógrafos, las encarnaciones de Refn en The Neon Demon diría que son ellos.

IM: Y las brujas responden al mecanismo de la mirada de los hombres, imagino. Comen para ser (aptas para ser) comidas.

AL: Sí, solo que son víctimas de su canibalismo. Son cáscaras que no pueden asimilar lo ingerido y por ende la mirada ajena. Es un proceso de back and forward, de indigestión del encumbramiento por vía de la suplantación.

SF: Muy interesante: no es tan fácil hacer que te miren igual que miran a otr@, más allá de lo superficial. Ignasi, estando de acuerdo con lo de las (tres) brujas, creo que ellas no buscan someterse a los hombres (Jesse no lo busca), sino más bien imponerse a ella (a Jesse), que esas miradas (esa cámara) les den el papel protagonista.

IM: Querer imponerse es aceptar el juego y jugar es ya “perder”. Uno no puede imponerse a ninguna estructura.

SF: Y aún menos, imponerse a algo tan intangible como lo q provoca Jesse. Eso es justamente lo que hace que The Neon Demon NO sea una película vacía.

IM: Vamos, que la vacuidad (sustantivo) ‘vacuidea’ (verbo).

SF: Como un virus. Pero lo importante (lo ‘bonito’) es que la vacuidad no puede asimilar a Jesse, porque ella no es sólo cuerpo. Es decir, en The Neon Demon hay una ofensiva del vacío sobre la gracia, pero éste no puede devorarla.

IM: Quizás pido demasiada pedagogía, pero no veo que Refn “explique” nada. A lo sumo construye paralelismos, dentro del propio film, y también en relación a lo que queda fuera. La coincidencia de forma y contenido no es más que la similitud entre dos maneras de decir lo mismo, pero no me basta con el paralelismo. Veo quizás, a lo sumo, inquietud por comprender y exponer. Quizás está comprendiéndose a sí mismo.

AL: Es que yo no lo planteo como coincidencia, sino como medio para el fin. Hay quien usa la narrativa para explicarse, Refn usa la forma para SER el contenido. Más que coincidencia, fusión. Yo creo que es el epítome de la autoconsciencia fílmica llevándola al extremo.

SF: Uf, frenad porque esto es muy interesante. Sí, en efecto en The Neon Demon hay un proceso caníbal evidente. Pero Refn no juega a la vacuidad, hay consecuencias en la película, y son duras, nada frívolas como se dice. De hecho las formas del film no lo son tampoco: encuadres geométricos, planos muy largos, ritmo letárgico… Lo interesante es de hecho el uso de esas formas para retratar ese entorno teóricamente tan superficial.

AL: Pero ojo que la geometría no tiene volumen. No hay cubos, sólo cuadrados, lo que habla de la imposibilidad de evolución.

SF: No, porque al final son formas en el tiempo, el tiempo (los planos largos) les dan volumen. Cine, no pintura.

AL: Bueno, yo no lo decía por el sentido estático, sino por la imposibilidad de salir de la estructura. El tiempo para mí da textura(s), densidad.

SF: ¡Pero sí es denso! La sangre, el maquillaje lo son… Hasta la atmósfera, está viciada, no es superficial. Es decir, lo que tengo claro es que a medida que pienso The Neon Demon más lejos de lo superficial me parece. Pero esto ya me pasó con Only God Forgives, que much@s ven algo líquido a lo Lynch y yo lo veo muy bíblico.

AL: Totalmente de acuerdo. Puede que Lynch asome en imagen, pero es para algo bíblico como dices.

IM: Entonces juega al misticismo, juega a fascinar y a ser fascinante. Ergo juega a lo que decís que critica, lo vacuo. ¿Está estudiando cómo funciona para utilizarlo mejor? ¿Para aprovecharse de eso?

AL: No creo que juegue. Es fascinante y fascina (a mí). ¿Por qué usar un recurso visual para criticarlo es vacuo?

IM: Antes habéis dicho que Refn es consciente del componente ideológico de lo que muestra, de la belleza.

AL: ¿Y por qué no puede ser consciente de dicha ideología y usarla de forma irónica?

IM: No digo que no lo sea, digo que la ironía no me parece tan evidente como, por ejemplo, en Verhoeven. Refn quizás se me presenta como alguien que es capaz de percibir y de construir paralelismos con lo que le fascina, no alguien que pueda modificar su marco, salirse de él o definir uno nuevo (uno propio quizás).

AL: Bueno, a mí sí. Muy refinada [la ironía], eso sí. Pero vamos, que una película que consigue este nivel de debate es que es digna de consideración.

SF: Ojo, aquí estoy en desacuerdo con ambos: The Neon Demon no me parece irónica, no al menos con la belleza. “La belleza no lo es todo, es lo único”, es una frase durísima y discutible, el film muestra las consecuencias de ella. Y curiosamente la pronuncia el personaje más parecido a Refn, por eso digo que esta película profundiza en su cine. Only God Forgives ya fue la superación de su marco, The Neon Demon es la profundización en él. Quizá Refn es un autor más coherente y parecido a los grandes de lo que a veces nos pensamos. En efecto, también un autor problemático (¿machista, pervertido, superficial?), como lo es ese modista. Lo interesante es que The Neon Demon permite reflexionar sobre esa relación tan actual con las imágenes, y que lo hace con seriedad y dureza, lejos del distanciamiento que otr@s ven (esta diferencia de percepción ya la viví con Le Havre (íd., Aki Kaurismäki, 2011).