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Cannes 2014 (5): Entrevista a Jean-Luc Godard

Hemos apostado todo a una carta y hemos ganado el primer premio. Godard dijo en una entrevista reciente que no iba a estar en Cannes. Pero la diferencia entre decir que se estará en un sitio y estar en un sitio seguramente es lo que queda del lenguaje y lo que tratará de ponderar en el trabajo que presenta en el festival.

Cuando todos iban a hacer cola para ver Adios al Lenguaje nosotros nos fuimos al hotel donde se alojan algunas de las personas que tratarán de venderla a las distribuidoras de medio mundo. Desde nuestra llegada nos habíamos dedicado a ejercer de detectives; preguntamos para poner cara a toda esa gente que le hará un trabajo que debería ser sucio, aunque todos sabemos de antemano que será le película del festival y que tiene asegurado su futuro. Lo conseguimos; un par de amigos nos hicieron el favor de identificarlos y localizarlos. Después solo restó seguirles por la noche hasta su hotel. Nos fuimos a dormir a nuestra caravana con la esperanza de que Godard estuviera en ese hotel al día siguiente. A eso de las 13:00 ya estábamos vagabundeando por los lugares comunes del hotel. Nuestra intuición funcionó: Godard ha estado en Cannes este año 2014. Nos le encontramos en el hall, un poco después, saliendo del restaurante. Aceptó ser entrevistado. Nos condujo a otro pequeño hall situado en la planta en la que se aloja. Hablamos en inglés durante los 10 minutos que nos concedió. Dos sillones, un sofá, una mesa, un florero sobre ella, y una conversación que empieza después de contarle como hemos conseguido dar con él.

Usted dijo que no iba a venir a Cannes…

No, esa afirmación no es verdad. Dije que nadie me vería venir a Cannes. No hable de que nadie me vería por aquí o, incluso, irme.

Entonces, ¿a que ha venido? ¿A presentar su película?

No. Vine para ver a algunos amigos a los que hace tiempo que no veo. El único atractivo que tiene un festival es que te puedes encontrar y hablar con la gente que estimas. Todos están aquí.

En este momento tendríamos que estar viendo su película, pero hemos preferido seguir una intuición personal para hablar con usted. En realidad nos interesa más lo que tiene que decir que sus imágenes… De hecho, hemos decidido que quizás nunca veremos su “Adiós al lenguaje”, y que hablaremos de ella imaginándola a partir del trailer y de las imágenes que hemos visto en el dossier de prensa… ¿De eso podría ir su película, no? De una pareja a la que la falta imaginación después de que desaparezcan las palabras que tienen que decirse…

Podría ir o no podría ir. ¿Es que acaso van de algo mis películas? Todas tienen una premisa sencilla, como la que podéis leer en la sinopsis del dossier, pero ¿eso es realmente importante?

Nos referíamos a que nos importa la manera en que creemos que este trabajo aborda la imaginación en nuestro tiempo. En su problemática, el uso determinado al que la obligan los distintos imaginarios que regulan las diferentes capas de lo visual, en lo que puede, en sus servidumbres, en la incomodidad de su herencia.

De la misma manera que no existe imagen sin imaginación, tampoco existe una imaginación para resolver la aporía dolorosa en la que vive instalado el lenguaje: tiene una dimensión pública, que suele acaparar todo el contenido racional del habla, un significado social que lo hace accesible a cualquiera, pero no puede ser hablado ni escrito sin segregar una dimensión íntima y singular inaccesible para el que lo habla desde dentro. La tecnología hoy parece que ha resuelto todo esto. Las redes sociales, que seguro que utilizáis vosotros, la cierran falseando la posición desde la que se habla. Generan la ilusión de que se puede hablar desde fuera del propio lenguaje. Entonces se presenta un problema doble: al resto, la parte maldita, sin uso, que antes quedaba en la punta de la lengua o en la palma de mano y que podía volver de manera intempestiva, ahora hay que añadir el circula incontroladamente de imagen en imagen, de palabra en palabra. Se va, no sabemos donde. Nos gustaría poder decir adiós a este nuevo resto  de lenguaje, pero volverá aunque no sabemos sobre quien.

Entonces en vez de Adieu au langage quizás habría que decir Au revoir au langage, esperando que vuelva [NOTA: en francés se establece la diferencia entre au revoir (cuando se espera volver a ver al interlocutor próximamente) y adieu (un adiós con tendencia a ser definitivo, algo así como un “hasta siempre”)]…

Cuando decimos adieu a alguien se lo dejamos a Dios [hace un juego de palabras con el término “adieu” y “á Dieu”, que literalmente significa “a Dios”]. Dios se caracteriza por hablar, por ser sólo palabra. Como en la Biblia, al principio fue el verbo. Es el lenguaje como estructura que configura el universo, una invención muy inteligente. Sólo existe lo que podemos nombrar. Dios es lenguaje sin presencia. Eso es lo que ocurre en las redes sociales: hablamos pero no mostramos nuestra presencia. Nos comportamos como Dios. El lenguaje de nuestro tiempo es un lenguaje tecnológico, a base de unos y ceros. Así que quizás el título de mi película, Adieu au langage, sólo quiera decir que el lenguaje tecnológico y el lenguaje teológico no están tan lejos [equipara en inglés los términos ingleses “technology” y “theology” ].

Entonces ese “resto del lenguaje” que indicaba podría ser una nueva forma de comunicación, una deformación del propio lenguaje para comunicar con una nueva verdad…

Gottlob Frege dejó escrito en algún sitio una excelente definición de las dos regiones en las que se divide el lenguaje: por una parte aquella en que las palabras remiten a si mismas (su sentido), donde no cabe hablar de verdad o la falsedad. Por otra, en la que las palabras remiten a las cosas (su significado), donde podrían encontrarse aserciones dignas de ser consideradas como falsas o verdaderas. Hoy, toda la tecnología prima el sentido. Las redes sociales facilitan un lenguaje que no comunica, solo hace publicidad del propio medio para seguir sobreviviendo como medio. En el cine pasa lo mismo, las imágenes del cine, ahora con el 3D no venden más que el propio espectáculo. Se trata de salvar el cine, su técnica, su historia, su narración como conceptos. Hay una verdad, que no se comunica más que a si misma.

Si no hemos entendido mal, usted está hablando de una especie de experiencia individual perpetua ante un espejo… Pero, pese a todo, todavía quedan amigos, se forman parejas…

En alguna de mis películas se decía que “en el amor siempre estamos solos”. La experiencia contemporánea es una experiencia plenamente amorosa. UNO trata de fundirse en el OTRO para seguir siendo UNO MISMO. El problema es que esa operación es una invención. Inventamos al otro como concepto porque nos reconforta. Ante el caos, el desorden que somos, inventamos una fantasía a la que agarrarnos. Hubo un tiempo en el que fueron posibles los grandes relatos, de la literatura, el cine…Ahora todo eso ha pasado, todo lo que nos rodea es pequeño, menor, banal. En el naufragio solo nos queda la autonomía, hacerlo todo por nosotros mismos.

Por lo que hemos visto, en su película vuelve a tener mucha presencia el cuerpo desnudo de las actrices

Mi amigo Alain Badiou dice que “solo hay cuerpos y lenguajes”. Con este axioma trata de recoger la esencia de lo que llama materialismo democrático: un estado político donde los cuerpos han asumido su finitud exponiéndose al placer mientras se alimentan de los lenguajes que generan los objetos que consumen. Su satisfacción ya no reside en lo que poseen, sino en reconocerse en ese lenguaje que mantiene a los cuerpos unidos a la vez que insatisfechos. Para que la pragmática de los deseos funcione se debe validar una ecuación que igual existencia con individuo y cuerpo, para absorber, además,  la humanidad dentro de una visión positiva de la animalidad. De esta manera los derechos humanos serian la misma cosa que los derechos de la vida. Pero es que, además, este materialismo democrático, reconociendo una pluralidad de lenguajes, presupone su igualdad jurídica. Por lo tanto la operación culmina en la identificación del animal humano con la diversidad de sus subespecies y los derechos democráticos inherentes a esta diversidad. Pero bueno, de esto hablaba Film Socialisme, y yo ya me tengo que ir.

Solo una última pregunta (Godard comienza a levantarse de su sillón)… Hemos observado que su película parece que la sangre tiene un papel determinante…

La sangre ha dejado de ser el único medio para la comunicación erótica. Hubo un tiempo en que el amor solo podía fundarse a través el derramamiento de sangre. Alguien miraba a los ojos de otro y lo atravesaba hasta el corazón. Este alguien ya no tenía miedo a herirse, a dañarse por la otra persona. A dejar un reguero de sangre si hacia falta. Ahora la cosa ha cambiado un poco… La sangre solo pasa de generación en generación. Digamos que “la horizontalidad” de los lazos de sangre ahora solo es “vertical”. ¿Habéis visto Sangre de mi sangre? En este cambio de régimen mora el conflicto del leguaje.

Godard se aleja por el pasillo. Nosotros nos quedemos sentados un rato en el sofá, Estamos contentos. Pensamos en robar el florero para decorar nuestra caravana.

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