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Robert Siodmak: Crueldad y sordidez

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El artículo fue publicado el 26 de agosto de 2014. Guardado en Calidoscopio. Etiquetas: , , , .

Ante la amenaza nazi, son muchos los cineastas europeos que emigran a Estados Unidos. Durante los años 40 y 50, directores de la talla de Fritz Lang, Otto Preminger, Edgar G. Ulmer o Billy Wilder se convierten en dueños y señores de un género: el cine negro, se trata de películas marcadas por los claroscuros (proveniente del expresionismo alemán) y por la figura de la femme fatale (de origen francés). Los personajes de estas historias se obsesionan por el poder, tanto económico, como la sumisión del amante incontrolable. El fatal destino está presente en los films, como ocurre en El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard, 1950) -obra maestra de Billy Wilder, la cuál comienza con el desenlace de la historia: el protagonista es hallado muerto flotando en una piscina-.

Al igual que Norma Desmond en el film de Wilder, uno de estos cineastas emigrantes ha caído en el olvido, se trata de Robert Siodmak. En sus obras, se muestra una iluminación dominada por los contrastes, como si se tratase de una pugna de luces, una lucha entre el bien y el mal; asimismo, aporta una gran fuerza visual, como en La escalera de caracol (The Spiral Staircase, 1945). Además, existe un gusto por el realismo, en Forajidos (The Killers, 1946) muchos de los escenarios que aparecen son auténticos en vez de decorados de estudio.

Junto a esa iluminación definida por un fuerte blanco y negro, se une el tono rechinante con el que abarca las historias. Siodmak construye unos personajes con cierto aire sórdido, como la gemela de A través del espejo (The Dark Mirror, 1946) o la hermana del protagonista en Pesadilla (The Strange Affair of Uncle Harry, 1945). Sin duda, el cineasta trata relaciones fraternales como enfermizas, en las cuáles una persona absorbe la energía de la otra (como si se tratase de un vampiro emocional). De esta manera, la visión del mundo de Siodmak está poblado de crueldad, traición y en ocasiones, violencia física. Otro elemento importante en el cine de este director alemán, es el uso del flashback en el guión, como ocurre en El abrazo de la muerte (Criss Cross, 1949).

Sin duda, el espectador juega un papel importante para dar la relevencia que se merece a este director, cuyo mundo no se explora tanto tanto como se debería.

Ana Martínez

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